León Werth, el Sahara, la imaginación, estupefacto...
Antoine, tenemos muchas cosas que contarte. Tu libro está dando mucho juego. Las preguntas sobre los primeros cuatro capítulos nos han permitido investigar, buscar en diccionarios y enciclopedias, pensar, imaginar…
Ya sabemos muchas cosas más. Por ejemplo hemos indagado sobre León Werth, tu amigo al que dedicaste El Principito. Parece que era un periodista o un novelista judío veinte años mayor que tu y que vivía en Francia.
También estamos al corriente de por qué pasaba hambre y frío: en aquella época ocurría en Europa la II Guerra Mundial y Francia estaba invadida por el ejército nazi alemán. Si, efectivamente, León Werth era judío, suponemos que no lo debía pasar muy bien dado que los hombres de Hitler perseguían a los judíos con especial saña.
Todos creemos que el narrador es el aviador de la historia pero como antes de iniciar la lectura investigamos sobre tu biografía, hemos encontrado muchos paralelismos y nos preguntamos si ese personaje no tendrá muchas cosas en común contigo. Algunos creen incluso que tu eres el piloto. ¿Es cierto?
Una de tus frases nos ha dado que pensar y hemos debatido largo y tendido sobre ella. Creemos que tienes razón. Que a los mayores les cuesta mucho entender a los niños. Eso pasa con los de once años y mucho más cuando tienes, por ejemplo, cinco. Nos hemos dado cuenta que a esa edad los niños siempre tienen que explicar sus dibujos a los mayores porque estos son incapaces de entenderlos. Unos dibujos, por cierto, que siempre son espectaculares, llenos de color.
Respecto al Sahara también tenemos que decirte que mirando en internet y en enciclopedias de papel hemos descubierto que se trata de un enorme desierto que se extiende por numerosos países del norte de África y que hay miles de oasis en él. En realidad, hemos recibido información de primera mano porque en las últimas vacaciones Mikel estuvo allí mismo. El mundo cada día es mas accesible, ¿no te parece?
Cuando en un momento del libro el narrador dice “Imaginaos”, nosotros deducimos que se dirige a nosotros, es decir, que nos cuenta la historia directamente. Y eso hace que nos sintamos un poco protagonista. Pequeñas vanidades, Antoine, ya sabes.
Respecto a la palabra “estupefacto”, ya la hemos descifrado. Por ejemplo, nos quedaríamos todos estupefactos si viéramos a un gato bailando. Nosotros en la calle más que estupefacto decimos alucinados. Que es lo mismo, pero menos elegante.

En cuanto al cordero que hay dentro de la caja también hemos deducido cómo lo ve El Principito: con la imaginación. No lo ve a través de los pequeños agujeritos, ni abriendo la caja, ni nada por el estilo. No utiliza los ojos. Emplea la imaginación. Por lo tanto ahora sabemos que se puede ver con ella. Y dándole vueltas al asunto nos hemos dado cuenta de que hacemos lo mismo cuando leemos un libro: vemos lo que ocurre en nuestra mente. Por eso, si luego graban la película, los personajes y las situaciones son diferentes a como nosotros creíamos.
Bueno Antoine, ya ves que hemos empezado muy fuerte. El otro día pasamos toda la clase hablando sobre estas cosas. Dándoles vueltas. Cruzando las opiniones de unos y de otros.
Ahora estamos leyendo los siguientes capítulos, concretamente del cuatro al siete. Las cuestiones a resolver ahora son las siguientes:
1. El autor cita tres planetas: Júpiter, Marte y Venún. ¿Cuál es el origen de esos nombres?.
2. Se cuentan los sinsabores de un astrónomo turco. ¿Qué es exactamente un astrónomo? ¿Existe alguna diferencia entre un astrónomo y un astrólogo?
3. Podemos leer: "Los niños deben ser muy indulgentes con las personas grandes" ¿Qué quiere decir?
4. En otro momento el piloto reflexiona: "Es triste olvidar a un amigo. No todos han tenido un amigo". ¿Qué es exactamente la amistad? ¿Cómo debe ser un amigo?
5. El Principito tiene serios quebraderos de cabeza con los baobabs. ¿Realmente existen? Investiga sobre ellos.
6. "Es cuestion de disciplina (...). Cuando uno termina de arregarse por la mañana, debe hacer cuidadosamente la limpieza del planeta". ¿Qué crees que quiere decir? ¿Sacas alguna conclusión de esta frase?
7. Leemos: "Cuando uno está verdaderamente triste son agradables las puestas de sol...". Y tú, ¿qué haces cuando te sientes triste?
8. Dos palabras para buscar en el diccionario: "Después de un silencio me largó, con cierto rencor". "Las flores son débiles. Son ingenuas".
9. Lee la siguiente descipción y piensa si conoces a alguien que encaje en este perfil: "Conozco un planeta donde hay un señor carmesí. Jamás ha aspirado una flor. Jamás ha mirado a una estrella. Jamás ha querido a nadie. No ha hecho más que sumas y restas. Y todo el ría repite como tú: ¡Soy un hombre serio! ¡Soy un hombre serio!".
10. Dice el Principito: "Si alguien ama a una flor de la que no existe más que un ejemplar entre los millones y millones de estrellas, es bastante para que sea féliz cuando mira a las estrellas". Y tú, ¿amás algo de lo que sólo existe un ejemplar?
Como ves Antoine, un montón de cuestiones, a las que daremos respuesta y sobre las que hablaremos en nuestra próxima clase. No te preocupes, te mantendré al tanto de las conclusiones que obtengamos. Un saludo.
Cuídate amigo.
AROA dijo
Raúl:Los nombres de los planetas están relacionados con los nombres de tres dioses de la mitología romana.Júpiter,Marte y Venus se corresponden con Dios Padre,el Dios de la guerra,y la diosa del amor.Se eligieron estos nombres porque eran los tres planetas más brillantes y los tres dioses eran los más importantes.
adios Aroa
20 Mayo 2006 | 10:28 AM